Crítica Miguel García-Posada
Santo Diablo
.: Título: Santo diablo
.: Editorial: Puzzle Editorial (Barcelona)
.: Año publicación: 2005
.: Título: Santo diablo
.: Editorial: Kailas Editorial (Madrid)
.: Año publicación: 2004-
Autor de varios libros narrativos y de poesía, Ernesto Pérez Zúñiga (Madrid, 1971) comparece ahora con su primera novela, Santo diablo. Una novela sobre la revolución social, campesina, en una ciudad imaginaria, Vulturno, que es una alegoría de la España de la preguerra y de la Guerra Civil ?un narrador desconocido, «Un nieto del cronista», firma una suerte de epílogo muchos años después de los sucesos referidos, en el año 2003, y es la única referencia cronológica precisa.
La revolución que se narra en la novela es de signo anarquista, la encabeza Manuel Juanmaría en nombre de los «diablos» ?él es el «santo diablo»? y se resuelve trágicamente con la derrota de los sublevados y su castigo y ejecución; los vencedores representan la sempiterna oligarquía agraria, despótica, arbitraria, egoísta, avariciosa, incapaz de ceder en nada. La novela descansa sobre estos dos grandes bloques ?terratenientes y campesinos, el Amo (sic) y los «diablos»? que entablan un duelo a muerte.
Posee el texto una considerable dimensión esperpéntica, que afecta tanto a la contextura de los personajes, guiñolescos, como al estilo; pero el esperpento no afecta ?al igual que sucede en Valle-Inclán, aunque en menor grado? al universo del héroe. Novela de ángeles y demonios, si no de buenos y malos, conforme al esquema clásico. Esta dialéctica «maniquea» estructura todo el discurso narrativo. Pérez Zúñiga no duda en cargar las tintas sobre el bando vencedor. El conflicto es tan brutal y es tanta la desesperación que abruma a los vencidos que el lector termina por legitimar este maniqueísmo. Novela social stricto sensu Santo diablo, esto es, basada en la dialéctica de la lucha de clases y en la toma de partido del autor por los de abajo.Amarga Sátira. Pero no es esto lo que cabe reprochar a Pérez Zúñiga sino la prolijidad, la morosidad con que se detiene en cada una de las vertientes de los dos planos o bloques sustanciales. El autor no escatima detalle en la sátira ?amarga sátira? de los opresores, ni en las precariedades de los oprimidos, ni en el desarrollo de la batalla revolucionaria (con sus episodios colaterales). Incluso llega a marcar los ambientes: día, noche, noche y día, crepúsculo.
Toda esta parafernalia estilística sirve, como ya hemos dicho, a la denuncia social; Pérez Zúñiga, al elegir este subgénero, se aparta de las tendencias dominantes, que llevan ya muchos años huyendo como de la peste del realismo social (se olvida que la denuncia social no tiene por qué encauzarse necesariamente en el ámbito de una poética tan precaria como fue aquélla de los años 50 y 60). Pérez Zúñiga ha construido una amarga parábola que remite a los tiempos más sangrantes de nuestra historia. El resultado es convincente si se exceptúa la excesiva generosidad de medios que utiliza el autor, con entusiasmo sin duda juvenil.
Este derroche de medios alberga, no obstante, aciertos evidentes. Pérez Zúñiga alimenta notables cualidades de estilista, más allá del mimetismo valleinclanesco. Tampoco cabe devaluar la brillantez de algunas de sus estrategias imaginativas; véanse, por ejemplo, las páginas dedicadas a la ejecución del protagonista. En el debe del autor habrá que anotar empero cierta confusión narrativa, derivada del estatismo (o la lentificación) de algunas situaciones y de la misma polifonía, que no siempre alcanza los resultados perseguidos.
Pérez Zúñiga ha escrito una buena primera novela, con las cualidades e insuficiencias propias de esta clase de libros. Pero hay que añadir que Santo diablo suscita fundadas expectativas sobre la viabilidad del joven novelista. Zúñiga puede hacer carrera. Tiene condiciones, comenzando por su independencia, según acredita el hecho de haber comparecido con una novela de inspiración social. -
Miguel García-Posada
(ABC Las artes y las letras) -