Ella cena de día

Publicado por Dauro, en Granada, en el año 2000.

Algunos poemas:

mensajes en el corazón de una botella

I

Trata de que uno es su propio enemigo.

Tú, que eras el tesoro y me has vencido,

lo sabes: contra sí mismo uno vive.

A mí mismo entre nieblas veré diciendo adiós,

detrás de los cristales, cuando todo termine.

II

Quise hoy comparecer ante mí mismo.

No hubo juicio. Llegué solo. Era nadie.

Estuve solo allí.

III

Luna,

nubes,

golpes,

náufragos,

viento.

Los ojos de la cama no pueden dormir.

IV

Quien puede destruir

la aventura, el viejo amor, la extrañeza

de unos días que aún son necesarios,

la lucha no igualada por la islas

donde todo marino tenía su tesoro,

quien quiere destruirme tu recuerdo,

tu nombre como luna en el vacío,

hoy ha entrado en mi casa,

aquí está con mis sombras,

pálido, con su muerte y con mi vida:

me vigila, ladrón, a través de mis ojos.

 

 

 

 

 

 

Canciones de mercantes

I

A cinco años

el lugar perdido.

Me queda tu nombre

y el viaje frío.

Como el fuego llamas

y no eres nada.

Como el faro llamas

y ya no hay nada.

II

Volver sobre los pasos.

Un círculo la noche,

el tiempo y el cansancio.

Volver sobre los pasos.

Puertos y puertas, puertos,

caminos no empezados.

III

La vida es la tormenta.

Te salva sólo un ancla:

ser viajero sin miedo

al borde de la nada.

La calma es la tormenta

IV

Busca, nada, nadie,

algo que querías

algo que no has dicho.

Nada, busca, nadie,

un rumbo sin vuelta,

un  viaje sin mundo.

V

Qué hallarán nuestros pasos,

los primeros, los últimos,

qué hallarán las brazadas,

las primeras, las últimas,

quién entrará en el reino de agua,

quién primero, quién último.

VI

La noche se me parece

porque soy el más oscuro.

La cueva se te parece

por ser tú la más oscura.

Un desconocido oscuro

corre por mi calle en sombra.

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