Así comienza El juego del mono de Ernesto Pérez Zúñiga

9788420651606

Cuando alquilé aquella casa comencé a soñar con monos. Ésta es la
única frase que he conseguido escribir. Una rara fuerza se ha
conjurado para impedírmelo. Hace dos noches soñé que no tenía que
hacerlo. Un gran maestro, Onetti, me avisaba de que era
innecesario: iba a estropear la historia que encontré de tan
extraño modo. Mal presagio que ahora continúa en el avión donde
viajo rumbo a cualquier parte. Yo, Montenegro el desventurado,
sigo huyendo desde que logré escapar.

Decidido a no permitir que todo se olvidase, guardé en la
bolsa mi viejo portátil. Y justo ahora, cuando he ido a rescatarlo
bajo el asiento del avión, me he encontrado con su ausencia, con
que lo he abandonado a su suerte después de que cruzara soñoliento
el escáner del control sobre la cinta transportadora. Sigue leyendo

Poemas de Calles para un pez luna

calles

Carta flotante n.º 1

 Gotas lentas, sordas lentas,

quietas gotas, golpes raros

de tu nombre en mi tejado.

 

Tu mirada en cada esquina.

Un arder de callejones

es mi cama. Raros golpes.

 

Quietas gotas en mi boca,

gotas lentas. Si te llamo

una trampa es el pasado.

 

La mirada es sorda y lenta.

Cuánto fuiste. Te he perdido.

Yo soy mi peor castigo. Sigue leyendo

El absoluto, por Ernesto Pérez Zúñiga en El País Opinión

Eulogia Merle

Eulogia Merle

Artículo publicado originalmente en El País el 30 de septiembre de 2017.

“La vida es corta para todo conocimiento, pero quizás sea suficiente para saber”, dice Juan Malpartida en su novela Camino de casa. Hay demasiadas personas que, sin embargo, creen que tienen ya todo el conocimiento necesario. Creen poseer la verdad y, por tanto, saben poco o saben nada.

El rey absolutista, el que pensaba que su poder no tenía otro límite que el divino, no supo jamás que el lema que seguiría siendo válido siglos más tarde sería el que precisamente nació contra él: libertad, igualdad, fraternidad, tres palabras que, frente a todo pronóstico, siguen siendo revolucionarias hoy en día. Porque son incompatibles con lo absoluto.

El absoluto fue reivindicado por reyes y teólogos.

El absoluto ha enamorado a muchos poetas.

Del absoluto se colgaron multitud de filósofos, hasta que Einstein lo rebatió por completo. Sigue leyendo

Fragmento de No cantaremos en tierra de extraños

 

No-cantaremos-en-tierra-de-extraños

«Ese viaje debe ser el más penoso de todos cuando significa destierro –dijo Corbeau–. Tú debes saberlo. Y allí, cuando los prisioneros miraban el agua, la única que podía huir, uno de los soldados babilonios se les acercó diciendo: Músicos, cantad uno de los cantos de vuestro pueblo. Entonces ellos se levantaron y colgaron las arpas en los sauces que había junto a la orilla. Y dijeron: No cantaremos a Dios en tierra de extraños. Y después se mordieron los pulgares hasta romperlos, para que nadie en adelante pudiera obligarlos a tañer sus instrumentos. Porque cantar sería poner lo mejor de cada uno en el centro del castigo, reconciliarse con la tierra extranjera que uno se ve obligado a pisar, amar un solo instante la necesidad de sobrevivir y el propio exilio. Lo que tú has hecho. Ellos dijeron: No cantaremos hasta que volvamos a Jerusalén. Sin embargo tú cantas, Manuel, tú no quieres regresar a España. Quédate conmigo. Necesito ayuda para volver a abrir el cine de mi pueblo, Saverdun».

–Cuando un hombre se vende a sí mismo, vende todo de sí mismo –dijo Howard.

Incluso lo sabían los cheyenes de aquella novela que leía el americano, al igual que los prisioneros de Babilonia, todos menos él, él sólo se sabía la canción:

Si yo mientras viviere, de ti, Jerusalén, no me acordare, y doquiera que fuere, tu ausencia no llorare, olvídeme de mí, si te olvidare.

Aquella letra vivía dentro de Manuel, pero él nunca había vivido conforme a la letra. Había vendido todo de sí mismo.

Poemas publicados en Cuadernos del hábito oscuro

cuadernos-del-habito-oscuro

Plegaria del amante solo que pide ser devorado por otro

Congela mi carne

virgen de la ausencia

en invernaderos

de rojas neveras

La  noche está viva

La cama está muerta

Cuerpo a cuerpo

Yo recibí a mi amor cuando empezó tu guerra

Yo destapé las sábanas para  mi amada cuando ladró vuestra ciudad

con una  bomba  a  punto de explotarle en la boca

Yo

-pura  invención de  su regreso-

por fin mordí  su cuello

y pesqué  sus  pezones  con mis  dientes

mientras  huías

entre  ruinas  de  muertos  que  alzan alguna  sola  vez  los  brazos

para  atrapar la  vida.

Yo entrecerré  los  ojos  cerré  los  ojos cuando

ella  cerró los  ojos  entrecerró los  ojos

Vibraban sus  caderas  y sus  senos y vibraba  la  tierra  y rincones  del  aire  y el

mismo fuego

vibraba  dentro de  las  pieles  como un tambor

cuando un disparo reventó tu cráneo

Dormir  sobre  el  espejo

Volverán los  sueños  huracán tu noche

despertarás  solo

despertarás  solo

con lo que  has  querido ser y ya  no has  sido

Definición de  un objeto

No es extorsión televisiva de  los sueldos

No es la cómoda  balsa  en la  que  el  cuerpo descansa  en mitad del  río

avanzando imperceptiblemente  hacia  las  cascadas  negras

Un colchón es  la  materia  blanda                        

En la  que  te  vi  morir

Un colchón es  la  pradera  y el  otoño

donde  yo rodé

enlazada  a  tu cintura.

Un colchón es  éste  que  empujo fuera  de  casa

con la  ayuda  de  mi  padre                                                       

para  no encontrarme  más  con tu olor ni  con la  sombra  de  tu peso.

El tren fantasma y otros poemas por Ernesto Pérez Zúñiga en Buenos Aires Poetry

21744963_10159485909930372_23393749_o

Selección publicada en la página Buenos Aires Poetry por por PIPA PASSES.

Ernesto Pérez Zúñiga (1971) nació en Madrid, ciudad donde vive actualmente. Es licenciado en Filología española por la Universidad de Granada, ciudad donde creció y en la que realizó sus estudios desde la infancia.
Entre sus libros de poemas destacan Ella cena de día (2000), Calles para un pez luna (2002), Cuadernos del hábito oscuro (2007), y Siete caminos para beatriz, (2014).
Como narrador es autor del conjunto de relatos Las botas de siete leguas y Otras maneras de morir (2002) y de las novelas Santo diablo (2004), El segundo círculo (2007), El juego del mono (2011), La fuga del maestro Tartini (2013), y No cantaremos en tierra de extraños (2016). También ha publicado en Francia una novela corta, Écrit  le miroir (2016).
Colabora con distintos medios como El País, Cuadernos Hispanoamericanos o Zenda.

 

EL TREN FANTASMA

A mi lado en el tren, un asiento vacío.
Llevo un vestido tuyo.
Le pongo tu cabeza. Lo relleno
de periódicos tristes.
Y lo siento a mi lado con peluca.
Eres este muñeco.
Eres tu peor parte
para los pasajeros.
Te miro, te reprendo.
Vuelves los ojos
y los pones en blanco.
Y explota la cabeza que te puse
por fin.

(DE CALLES PARA UN PEZ LUNA, 2002). Sigue leyendo

La biblioteca de Ernesto Pérez Zúñiga en Zenda Libros

Foto por JEOSM

Foto por JEOSM

Publicado originalmente en Zenda Libros y firmado por JEOSM.

Ernesto es una persona con un corazón inmenso, no me refiero la amabilidad con la que me atendió, lo bien que me trató o el gran rato que pasamos juntos, disfrutando de una rica cerveza, esto me lo demostró viendo el amor con el que trataba a su compañera de piso y de vida, su preciosa perrita Molly, gran protagonista también en este reportaje.

Una persona sencilla, atenta y con la que me hubiese quedado charlando el día entero, aprendiendo y disfrutando de sus palabras y manera de ser.

Soy un gran amante de los animales, siempre que puedo me encanta retratarlos junto a las personas con las que conviven, no me gusta llamarles dueños, puesto que no sabría decir con exactitud quién es dueño de quién.

Foto: JEOSM

Foto: JEOSM

Ernesto tiene un gran amor por los libros, la literatura en general y por Valle-Inclan en particular. Sigue leyendo

El mayor espectáculo del mundo, por Ernesto Pérez Zúñiga en El País Opinión

Albert Gea / Reuters

Albert Gea / Reuters

Publicado originalmente el 1 de agosto de 2017 en El País Opinión.

Juguemos a contemplar España desde un mirador. Pensemos que no somos españoles, ni catalanes, ni siquiera europeos. Somos solo seres humanos que contemplan. En estos días es imposible apartar la mirada del procés, como resultó difícil en los años pasados permanecer indiferente ante la invención de este eufemismo que se fue imponiendo desde el ejercicio del poder hasta su canonización como mantra. El procés es más que una palabra, es un código depositado en el cerebro de miles de personas, una orden subvencionada desde el Govern e inoculada en los medios de comunicación y en el cuerpo de muchos funcionarios públicos para que ellos sean también proclamadores y ejecutores del mantra. El procés es una palabra sagrada, que exige fe y cumplimiento de un dogma, como hemos comprobado con la dimisión de Albert Battle porque insistió en ser árbitro de la legalidad. Su sucesor, Pere Soler, que practicaba su apostolado en Twitter, ahora predica como obispo de las fuerzas del orden. El procés es un imán que reúne a los adeptos y expulsa a los rebeldes. En Cataluña, se ve que no deberías disentir de la palabra. Se trata de una palabra impuesta. De la que, sin embargo, puedes beneficiarte. Sigue leyendo