Pequeño diálogo de inventos, por Ernesto Pérez Zúñiga sobre Vicisitudes de Luis Mateo Díez

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Publicado originalmente en Zenda Libros en junio de 2017.

Siempre lo busco en la mesa del Café Borenes:

Lo miro cuando tengo dudas.

—Mateo, ¿tú crees?

—Sí, hombre sí.

—Pero esto ya no le interesa a nadie.

—Hay mucho majadero.

Parece un hombre distinto entre todos los que se dedican a escribir. Hasta camina más alto que los demás. Y ríe en las mazamorras de la vida.

—Hay que atreverse. Para qué estamos si no.

Camina más lejos que tantos otros, sin exagerar el vértigo, porque sus frases van trenzando una dimensión y otra, algo de muy cerca, algo de muy lejos, allá donde se cruzan la invención y la experiencia. Pero hay otra razón. Luis Mateo Díez sabe llegar a los páramos donde caminan, ensimismados, los perdidos. Él sabe sacarles las palabras. Voces que parecen brotar de allí donde se juntan el barro y la raíz de los campos que siguen esperando la promesa. O voces recogidas en el eco de los callejones. Acaban de pasar. Se han ido. Luis Mateo sigue oyendo. Sigue leyendo

La ciudad de los sueños, por Ernesto Pérez Zúñiga en Zenda Libros

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Texto publicado originalmente en Zenda Libros en junio de 2017.

Entre todos los libros publicados el año pasado, hay uno que se parece más que otros a esa reunión de sueños que llamamos literatura, sueños puestos en escena, sueños conscientes si se quiere, pero donde se cuelan todo lo que no nos atrevemos a decir, o ni siquiera a pensar fuera de la escritura. Secretos. Es decir, aquellas imágenes también secretas para nosotros pero que aparecen cuando las convocamos, como si la literatura obrara con el mismo misterio que las brujas de Macbeth, porque ellas, como las palabras, llenan, sin previo aviso, el páramo.

Nocturnario parece nacido de allí mismo, del páramo mágico, donde han ido a parar ciento y una criaturas de la imaginación. Los propiciadores del milagro son José María Merino, Ángel Olgoso y la editorial Nazarí, de Granada. Ellos convocaron a los autores de este libro a que escribieran un relato o poema inspirados en los impresionantes collages de Ángel Olgoso (que acompañan a cada texto en esta bella edición).

Estos collages me hacen pensar en un ejército de gólems diferentes, aprisionados en las dos dimensiones de una lámina, gólems que unen lo adánico y lo cainita, lo edénico y lo infernal, musas procaces venidas por primera vez al mundo a través del médium Olgoso, quien las ofreció a otros escritores para que las colocáramos encima de nuestra mesa, tratáramos de domarlas, escribiéramos algo mirándolas a los ojos. Sigue leyendo

Reseña de No cantaremos en tierra de extraños, por Juan Peregrina Martín

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Publicado originalmente por Juan Peregrina Martín en su blog Me no know nothing.

Algunas notas sobre la lectura (o posibles lecturas) de esta espléndida novela.

1. La estructura de la novela, que la tiene y la posee y nos posee: soy muy de estructura y disfruto de la misma, no estando obsesionada con encontrarla sino al notar que el escritor o escritora, saben hacia dónde van, cómo quieren continuar y que quiere resaltar al final. Y Pérez Zúñiga piensa lo que escribe y ejecuta una excelente tarea de ficción que parece real y viceversa. Las cuatro partes son cuatro por algo y ya lo iremos descubriendo a lo largo de la deliciosa lectura.

2. Sutil e inteligente: el escritor confirma que menos es más y que las insinuaciones son las hijas naturales de todo buen discurso literario. Nos deja que a placer recorramos las sendas de los y las protagonistas, no nos da “todo mascado” y se agradece que a los lectores nos traten como adultos de vez en cuando, así que, grazie mille por regalarnos una magnífica historia sin condescendencias o reparos a un posible lector medio o enrarecimientos derivados del bien quedar y el escribir para todos. Sigue leyendo

Ernesto Pérez Zúñiga en el concierto La fuga del maestro Tartini con la Orquesta Ciudad de Granada

Este viernes 5 de mayo, Ernesto Pérez Zúñiga leyó fragmentos de su novela La fuga del maestro Tartini, en el marco del concierto de la Orquesta Ciudad de Granada, que realizó un recorrido por aquellas canciones que acompañaron al compositor en su evolución musical, bajo la dirección de Alexis Aguado.

Fotos: Orquesta Ciudad de Granada.

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Ernesto Pérez Zúñiga en una de las catas literarias de Wine & Books en el Eurostars Washington Irving 5*

Ernesto Pérez Zúñiga durante la presentación de No cantaremos en tierra de extraños, el 27 de abril de 2017, en el Eurostars Washington Irving 5*, en el marco de las catas literarias de Wine & Books. Lo acompañó su hermano, José María Pérez Zúñiga.

Fotos: Eurostars Washington Irving 5*.

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Ernesto Pérez Zúñiga en La voz de Almería: “En el territorio de la posguerra, el western permite contar la historia de los vencidos”

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Escrito por Marta Rodríguez y publicado en abril de 2017 en La voz de Almería.

Manuel Juanmaría y Ramón Montenegro, dos derrotados de la Guerra Civil, quedan en tierra de nadie, olvidados también por Francia, a pesar de haber ayudado a liberar París de los nazis con La Nueve. ‘No cantaremos en tierra de extraños’ (Galaxia Gutenberg) cuenta su regreso a la España de posguerra en busca de una mujer.

Narrador y poeta, Ernesto Pérez Zúñiga (Madrid, 1971) es granadino de corazón y, por parte de padre, tiene raíces almerienses. Hoy domingo 30 de abril, a las 20 horas, presenta su novela en la Plaza de la Catedral, en la Feria del Libro de Almería.

’No cantaremos en tierra de extraños’ discurre por el territorio de los derrotados en clave de western. ¿Por qué?
Se me ocurrió el tema del western viendo mucho cine norteamericano. Tardé tiempo en darme cuenta de que todo ese cine partía de un intento de comprensión de su guerra civil, de la Guerra de Secesión, porque mucha gente de mi generación y de otras nos hemos criado en el western como algo mítico. Y en el territorio medio perdido de la posguerra, el western permite contar la historia de los vencidos. En ‘Centauros del desierto’ de John Ford, que es una película que está cerca de esta novela, el protagonista es John Wayne, un soldado que regresa a una casa que ya no le pertenece y se encuentra en tierra de nadie, en tierra de extraños. Los vencidos tienen la oportunidad de ser héroes en el sentido de que ya lo han perdido todo y solo dependen de sí mismos.

Los protagonistas son un anarquista andaluz y un sargento jefe de La Nueve. ¿Cuánto tuvo que ver el libro de Evelyn Mesquida sobre esta división?
Su libro me marcó mucho. A través de él, conocí la historia de La Nueve y aprendí de esa generación de soldados que había perdido la Guerra Civil y que liberó París de los nazis y esto es algo que se va sabiendo ahora, porque en su día se ocultó. También he contado en la novela el papel tan raro y ambiguo que tuvo Francia con España. En principio acogió La Retirada, el paso de todos los españoles que salieron en el 39 y que fueron mal acogidos en campos de concentración. Y luego se les negó ese reconocimiento. Era como si lo español fuera siempre sospechoso. Lo que yo aprendí de La Nueve es que para ellos luchar contra los nazis era una continuación de su guerra por la libertad.

El Hospital Varsovia de Toulouse en el que se ambienta la primera parte es tierra de nadie, un territorio de gente olvidada por su país, que ya no lo es, y por la propia Francia. ¿Qué peso han tenido en esa parte los testimonios de Max Aub?
Quería hacerle un homenaje a este escritor que es uno de los autores españoles más importantes del siglo XX y que tuvo una vida absolutamente errante, que pasó de España a los campos de concentración de Francia, a África y al final a México. Y nunca ha sido suficientemente bien leído. Sin embargo, tiene una obra literaria maravillosa en la que siempre reivindica la libertad y plantea un análisis profundo de la naturaleza humana. Para mí fue una especie de guía en el camino para escribir esta novela.

¿De forma más clara cita a Howard Fast?
Sí. En esta historia se me cruzó el hecho de descubrir la historia de los brigadistas y esa idea romántica de que luchar contra Franco aquí era como garantizar la libertad en todo el mundo occidental. Entre esos brigadistas, vino a España el escritor Howard Fast que escribió la célebre ‘Espartaco’ que es del 50 y que, por tanto, no aparece en la novela que se ambienta en el 45. Pero también hizo un western, ‘La última frontera’, que es la que lee en el hospital a mis personajes. Y yo vi ahí un camino de ida y vuelta: él vio la Guerra Civil y escribió un western y yo he leído y visto mucho western y ahora he escrito una novela sobre la posguerra en la que está reflejado ese mundo.

El título ‘No cantaremos en tierra de extraños’ viene de un salmo de la Biblia y alude a cómo los perdedores de la Guerra Civil perdieron también todo vínculo con sus familias. ¿Cómo fue?
El corazón de la novela es el tema de la búsqueda de la mujer de Ramón Juanmaría, una mujer que ha hecho la vida por su cuenta. Esto pasó continuamente en la guerra. Los protagonistas de mi novela entran en esa España que es un viaje al infierno en busca de sus respectivas familias. Cuando te marchas, te quedas sin historia. Lo increíble del exilio es que para los que se han quedado, esas personas han desa­parecido y ellos siguen un camino ya roto. Por eso esa tierra de extraños alude a España, a Francia. El regreso ya es imposible, quien vuelve es otro. Eres un extraño allá donde vas porque has perdido tu sentido en la historia. Y esa es la tragedia de todas las guerras.

Su novela es también la historia de la amistad entre Manuel Juanmaría y Ramón Montenegro. ¿Saca una guerra también lo mejor del ser humano?
Esa era mi investigación. Yo tenía la idea de que los personajes fueran amigos, pero hay veces que te llevan por otro lado. Las situaciones límites sacan lo peor y lo mejor del ser humano y una de las grandes ideas de la novela es que la amistad y el amor son lo mejor que se tiene.

’No cantaremos en tierra de extraños’ pone al lector frente a la realidad con toda su crudeza, pero a lo largo de libro hay momentos de ensoñación. ¿Qué quería transmitir al relato?
Creo que vivimos así, que tenemos nuestra vida, pero también nuestras ensoñaciones. Para mí es muy importante tratar de que la literatura haga lo que no pueden hacer las demás artes, que es mostrar la riqueza de la realidad. Y la literatura puede hacerla. Noso­tros vivimos y soñamos, proyectamos nuestras fantasías y nuestros deseos. Construimos la vida con lo que deseamos. También hay un mensaje, no solo de que nuestra vida pueda ser influida por el inconsciente, que lo creo, sino de que también podemos construir con nuestra voluntad y con nuestros sueños lo que nos pasa.

Se dice que hay mucha novela, mucho cine, de guerra y de posguerra, pero muchos jóvenes tienen un desconocimiento total hacia nuestra historia. ¿Qué estamos haciendo mal?
La historia está muy mal contada. Soy del 71 y a mí me contaron una historia de buenos y malos que no tiene nada que ver con la verdad y las lecturas que ha habido después han sido compensatorias. Si todavía se vuelve sobre el tema no tiene nada que ver con fenómenos comerciales, sino con la necesidad de saber aspectos cruciales de nuestra historia. Se necesita ir dando vistazos parciales y justo cuando miras en un lugar que piensas que es un resquicio pequeñito, te encuentras un mundo.

Erri de Luca navega por volcanes en barco de vela por Ernesto Pérez Zúñiga en Zenda libros

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Texto publicado en Zenda libros en febrero de 2017.

Es la primera frase que viene a mis dedos después de leer la poesía completa de Erri de Luca, Solo ida, y un tríptico narrativo, Historia de Irene, ambos publicados por Seix-Barral.

Lectores despiadados me habían advertido en contra de él: demasiado mimado por la crítica en Italia y en Francia (y ahora en España), demasiados libros publicados, demasiado combate público, demasiado aventurero. Tantas prevenciones podrían referirse al mejor escritor de escaparate, a un impostor con buena fe, a un Coelho modelado con la arcilla de Pavese. Pero las paradojas de este autor parecen venir de algo mucho más importante que nuestros prejuicios: la falta de ellos, el anhelo de verdad, la solidaridad del impulso, lo terráqueo de su palabra, la devoción profética, la empatía humana, la relación con dioses silenciosos, la riqueza de aventura, el hundimiento en el fuego del lenguaje, el vuelo hacia la imaginación. Sigue leyendo